Analisis A Plague Tale: Innocence

Mas unidos que el Rat Pack

Desde los muros silenciosos de un castillo en ruinas barrido por el tiempo, hasta campos de batalla empapados de sangre, pasando por pueblos devastados donde los enjambres de ratas saltan en busca de otro trozo de carne que morder, A Plague Tale: Innocence (A Plague Tale) presenta de manera excelente su particular visión de la Peste Negra. Sin embargo no todo pasa por los roedores. El título de Asobo Studio también cuenta una historia; una de amor fraternal protagonizada por Hugo y Amicia De Rune, cuya relación, que termina por ser la estrella del videojuego, se verá enriquecida por numerosos matices que dejarán los sentimientos a flor de piel.

No es novedad que vivimos en tiempos donde día a día salen al mercado una gran cantidad de juegos. Es como una especie de guerra donde todos ellos –por un motivo u otro- intentan captar nuestra atención. Sin embargo, y perdón si sueno demasiado sincero, hay que rebuscar entre un mar de mediocridad para hallar algo que podamos decir “esto vale la pena”. A Plague Tale es justamente uno de esos títulos, y no tanto por su jugabilidad, sino porque tiene una historia absolutamente apasionante. Es como una novela bien escrita, donde no hay un momento perdido y al finalizar cada capítulo invita a seguir para descubrir que pasa con los protagonistas.

Como dije al comienzo, A Plague Tale sigue las desventuras de Amicia y Hugo en su intento desesperado por escapar de la Inquisición, mientras buscan sobrevivir en la Francia del siglo XIV, en plena Guerra de los Cien Años, donde cientos de mortíferas ratas campan a sus anchas. No obstante la historia comienza en un entorno familiar y acogedor, aunque pronto será reemplazado por la tragedia y la desesperación, donde los hermanos –que en un comienzo son casi desconocidos- se verán inmersos en una relación incómoda a la vez que luchan por mantenerse con vida.  Realmente es muy difícil ahondar en la trama sin caer en los nefastos spoilers. Por dicho motivo sólo diré que Hugo, el menor de los hermanos, ha pasado la mayor parte de su vida aislado debido a una misteriosa enfermedad, mientras que Amicia, quien ha llevado una vida normal, se ve empujada a desempeñar el papel de protectora en un mundo sumamente cruel y casi post-apocalíptico.

En cuanto al gameplay, su esencia es como un juego de supervivencia, pero no de esos donde hay que estar pendiente de diferentes barritas, sino de los peligros que acechan. Hay dos amenazas principales para los hermanos y aquellos amigos que se unirán a ellos en su travesía: la Inquisición y las ratas. Los soldados de la iglesia, que buscan incansable e implacablemente a los hermanos, también están atrapados en una batalla con las fuerzas inglesas, lo cual hace que dicho conflicto genere una gran cantidad de cadáveres que se pudren al sol. Naturalmente, esto atrae al segundo peligro: Las ratas. Estos roedores, portadores de la plaga, son insaciables y arrasan con todo a su paso, dejando en su lugar los vestigios de lo que otrora fuera un lugar mejor. No existen hombres, muros o fortalezas capaces de contenerse y una sola mordida por su parte puede significar la muerte. Lo interesante es que las ratas representan una amenaza aterradora, aunque también una mecánica de juego muy interesante.

Amicia no tiene poderes especiales, ni tampoco es una heroína curtida en mil batallas. Es apenas una niña de 14 años que se ve superada por una situación poco común, donde el miedo y el temor harán que su instinto de supervivencia aflore. Los caballeros vestidos de acero son una amenaza mortal para ella, por lo que hay que ser extremadamente cautos a la hora de enfrentarlos. Es por ello que el juego nos brinda numerosas mecánicas centradas en el sigilo que servirán para distraer a los enemigos, ya sea arrojando macetas o rocas a objetos metálicos cercanos, para así poder movernos a hurtadillas a lugares “seguros”. De cualquier modo, habrá momentos en que no quedará más remedio que enfrentarlos. Para ello nuestra protagonista cuenta con una honda con la que podrá lanzar poderosos proyectiles hacia la cabeza de los soldados y matarlos al instante, siempre y cuando los enemigos no lleven casco.

De todas formas esta no es la única utilidad de nuestra arma. La honda es como una especie de navaja suiza que nos permite interactuar con mecanismos del entorno. Conforme la aventura avance, Amicia aprenderá el arte de la alquimia y gracias a ella podremos crear diversos tipos de munición, sean balas incendiarias para encender antorchas o ácidas para corroer las armaduras enemigas, entre otras tantas. Esto será posible gracias a un sistema de crafteo similar al que pudimos ver en títulos como The Last of Us, donde iremos recogiendo materiales de los escenarios que, por si fuera poco, también serán útiles para mejorar nuestro equipo en distintas mesas de trabajo.

Hay una gran variedad de herramientas que serán de especial utilidad para superar los desafíos que el juego nos plantea. Cada nivel se siente como un rompecabezas en sí mismo, donde el ingenio será fundamental para evitar a los soldados y a los enjambres de ratas, e incluso usar estas a nuestro favor. Los roedores son una amenaza inagotable, que no se dejan amedrentar fácilmente por un par de rocas bien arrojadas. Ellas buscarán consumir cada centímetro de carne y si se acercan demasiado, lo harán en cuestión de segundos. Lo único a lo que temen es el fuego y la luz que este genera. Por fortuna siempre contaremos con alguna antorcha, aunque Amicia no podrá sortear algunos obstáculos si lleva este objeto en sus manos y generalmente se verá obligada a tener que dejarla en algún soporte. De todos modos, siempre habrá algo que encender con sus proyectiles, sean braseros o fardos de heno. También puede prender palos para generar fuentes de iluminación improvisadas, aunque pueden extinguirse rápidamente dejándola vulnerable ante la marejada de ratas.

Uno de los mayores problemas es cuando las dos amenazas colisionan, puesto que puede devenir en situaciones con resultados exponencialmente fatídicos. Los soldados, que nos buscan incansablemente, son lo suficientemente astutos para mantener a raya a las ratas con sus antorchas y para vernos si no nos mantenemos en las sombras. Estar lejos de la luz, obviamente atraerá a los indeseados roedores hacia nuestros héroes. Sin embargo, hay que tener en cuenta que todo enemigo humano tiene el potencial de convertirse en alimento. Amicia podrá usar su honda para romper linternas o extinguir fuegos y hacer que las ratas se den un festín con los inquisidores. Como decía párrafos más arriba, los roedores son un problema a tener en cuenta, pero también constituyen una mecánica proveniente del entorno la cual tendremos que explotar.

Dejando de lado el gameplay, que he de decir que está muy bien, el componente más importante y principal de A Plague Tale es la relación de Hugo y Amicia. La idea de los hermanos unidos ante la adversidad puede que esté muy vista e incluso trillada, pero en este caso resulta ser efectiva, en especial porque los personajes del relato presentan un grado de humanidad notable y numerosos matices. Las líneas de diálogo de ambos personajes son excelentes y resulta muy difícil no empatizar con ellos, en especial por las situaciones que les tocan vivir. La que más recuerdo es una secuencia en que debemos atravesar un campo de batalla lleno de cadáveres y Hugo pregunta a su hermana si no hará daño a los soldados muertos cuando les camine por encima. Es realmente conmovedor ver el crecimiento que tienen ambos personajes gracias a sus vivencias y como su vínculo se ve fortalecido capítulo a capítulo.

Contrario a lo que puede parecer, A Plague Tale no es un juego perfecto. El título tiene sus pegas, como por ejemplo la inteligencia artificial de los enemigos que no es especialmente brillante. En ocasiones los soldados se comportan como perfectos idiotas, alegando que todo lo que sucede cuando los distraemos es producto de su imaginación. Algo similar sucede cuando encuentran a un compañero muerto, que si bien ante esa situación arman un poco más de escándalo, a los pocos segundos se les pasa y vuelven a sus rutinas. También en muchas ocasiones nuestros compañeros pasan por delante de sus caras y ni se inmutan.

Otro de los problemas que encontré es que el juego nos lleva de la mano y ofrece demasiadas ayudas aun si no las necesitamos. Además del combate y el sigilo, también hay secuencias en las que tendremos que resolver algún que otro puzzle de dificultad moderada. Si por una de esas casualidades no vemos de primeras lo que hay que hacer para darle solución y nos detenemos unos segundos a pensar, algún personaje –sea Hugo o quien nos acompañe en ese momento- nos dará la solución resaltando el objeto con el que debemos interactuar. A ver, entiendo que la intención es que no nos quedemos trabados y el ritmo de la historia no se corte, pero en ocasiones he sentido que no se me daba el tiempo resolver los rompecabezas por mí mismo. Lo importante es que son pequeñas manchas que no palidecen el conjunto y en especial el disfrute. A fin de cuentas el gameplay está puesto al servicio de una historia y A Plague Tale pretende que nos enfoquemos en ello.

Un punto que ha de destacarse del desarrollo de Asobo es que cuenta con un nivel de producción que nada tiene que envidiarle a las grandes producciones AAA. Gráficamente es hermoso, con escenarios realmente bellos, naturales, llenos de detalles y muy bien recreados. Es uno de esos juegos que logra sumergirnos en su universo y hacer que nos quedemos embobados mirando la pantalla, apreciando los hermosos paisajes que presentan sus niveles. Sonoramente no se queda atrás, ya que las actuaciones de voz de los protagonistas y demás personajes son muy buenas. La música, compuesta por Olivier Deriviere, acompaña cada momento a la perfección con piezas de excelente manufactura, generando tensión en situaciones de peligro o potenciando de sobremanera los momentos emotivos.

Asobo Studio ha hecho un excelente trabajo y ha dado a luz a uno de las mejores producciones del año. A Plague Tale: Innocence es una historia magistralmente narrada donde cada pieza está en su lugar. La trama, su narrativa, la actuación de voz, la música y el apartado visual, se combinan para brindar una experiencia conmovedora, de esas que en más de una ocasión nos arrancará una lágrima. No es un juego perfecto, pero sus pegas son insignificantes ya que no empañan ni una de las aproximadamente 12 horas que dura la aventura. Un título altamente recomendable que ofrece una intensa e inmersiva experiencia para un jugador, llena de matices, humanidad y amor fraternal.

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