Análisis de Pacer

Es que pacer otra cosa, mejor hago este análisis

Las comparaciones son odiosas, y no siempre adecuadas. Pero ahora mismo, el elefante en la habitación es tan grande y evidente que es absolutamente inevitable tener que mencionarlo. Así que hagámoslo, y nos quitamos eso de encima cuanto antes. Pacer parece Wipeout. Ya existen muchos otros títulos que quieren seguir la senda de lo que fueron los legendarios títulos de Psygnosis. Pero es que, en este caso, todo está alineado para que así sea. Pacer parece Wipeout, porque no le queda otra que parecerlo. Y no es algo malo.

El estudio desarrollador del juego, R8 Games, fue fundado por Andrew Walker, quien trabajó como artista y diseñador en Psygnosis tanto en Wipeout 3 como Wipeout 3 Special Edition (mis dos entregas favoritas de toda la saga). Varios miembros del estudio también trabajaron junto con Andrew en esos títulos, y lo acompañan también en este nuevo estudio. CoLD SToRAGE, legendario compositor que ya contribuyo con temas originales a varias entregas de la saga de Psygnosis, ha compuesto varios temas nuevos en exclusiva para este nuevo juego. Incluso The Designers Republic, el estudio de diseño que le dio aspecto y personalidad a todo lo que rodeo los tres primeros Wipeout, haciéndolo reconocible para todo el mundo y creando un estilo y tendencia artístico que duraría mucho tiempo, también se ha implicado en el diseño de Pacer. Todo sea dicho, parece que sus contribuciones tenían mucho más peso cuando el proyecto era conocido inicialmente como Formula Fusion. Porque todo lo que le rodeaba visualmente en aquella época gritaba Wipeout por los cuatro costados. Ahora ya no tiene un aspecto tan marcado, pero el deja vu es constante. Cuando miramos todo lo relacionado con Pacer y de donde viene y como nace, a partir de un Kickstarter para realizar un sucesor espiritual de Wipeout, es lógico no poder evitar las comparaciones.

A partir de que entramos en materia, es cuando empezamos a ver las diferencias. Lo que le da a este juego su propio sentido. Aquí la velocidad se mantiene, pero el combate es más importante de lo que era en juegos similares. En las catorce pistas de las que disponemos para competir, no vamos a encontrar diferentes iconos que nos irán dando armas a medida que los recojamos. Solo tendremos un icono que nos dará un impulso a modo de turbo ocasional, un icono morado que nos recupera escudo, y un icono naranja que es nuestra munición. No hay más. En ese sentido la carrera se vuelve más minimalista, más directa, pudiendo concentrarte más en como tomar las curvas y como atacar a tus contrincantes. La munición es para armas que nosotros podemos elegir, modificar, y ampliar en el garaje -donde también podremos personalizar con diferentes piezas, mejoras, y modificaciones, los cinco tipos de naves a los que tenemos acceso- y que nos ofrecerán multitud de tipos de ataque donde podremos elegir a que darle más importancia, como a la cadencia de tiro por encima del daño, o darlo todo al valor de pupa que le haremos a los contrincantes. Podemos equipar con dos armas la nave, que incluso pueden ser las dos la misma, y lo bueno es que podemos guardar las selecciones de armas para poder elegirlas antes de una carrera de manera rápida sin tener que complicarnos mucho. Y lo mismo con las modificaciones para nuestra nave, por lo que podemos hacer una carrera eligiendo que todo se centre en velocidad y daño bajo, pero disparos certeros, o ser un tanque a todas luces en la siguiente. Este es uno de los aspectos más definitorios de Pacer.

En sus modos de juegos también encontramos algunas diferencias. En juego rápido tendremos desde la típica carrera rápida para meternos al momento en faena, como diferentes modos de carrera que añaden bastante chicha al asunto. El modo carrera inicia en un entrenamiento para hacernos con el control del juego, pero va aumentando en contenido y episodios a medida que vayamos avanzando y ganando créditos, los cuales también nos valen para ir desbloqueando aspectos y mejoras para nuestras naves. Y como no, tenemos un modo online donde hasta diez jugadores podrán competir entre sí en los diferentes modos de juego que ofrece. Por desgracia, no he podido probarlo ya que, al momento de hacer este análisis, la versión de review del juego se queda pillada en la pantalla de búsqueda de servidores, con lo que no puedo dar una opinión al respecto.

A partir de ahi, el resto que tenemos es el taller donde personalizar las naves, y es de agradecer que se puedan guardar múltiples configuraciones de todo tipo. En otros juegos no te permiten más que un par de personalizaciones por modelo de vehículo, y si quieres más, te tienes que liar la manta a la cabeza comprando más vehículos o simplemente te quedas sin los antiguos. Aquí, entre aspectos, armas, y rendimiento, no se aprecia inicialmente límite alguno en cuantas configuraciones podemos guardar. Y como podemos elegirlas rápidamente antes de cada carrera, invita a explayarse y crear de todo, que podremos probarlo inmediatamente sin dificultades. A ello se le junta que el desbloqueo de piezas y contenido es muy clásico, ya que está asociado directamente a los créditos que ganemos jugando. Cuanto más ganemos, más podremos comprar y desbloquear. Esto incluye también los circuitos y sus variantes. Existen catorce circuitos, y salvo los iniciales, los demás hay que comprarlos. Además, las variaciones -correr a la inversa, elegir de día o de noche, y reflejar el circuito, todos combinables entre si- también hay que comprarlas. Así que hay que echarle horas para conseguirlo todo.

Hay que hablar de la música, y no tanto por la calidad en sí, que es sobresaliente -CoLD SToRAGE sigue en muy buena forma-, sino porque conscientes del mundo actual en el que vivimos, R8 James advierte en Sean que determinadas canciones del juego, si bien están licenciadas para el mismo, no lo están para ser reproducidas o transmitidas. Nos indican que para evitarnos problemas de posibles strikes o borrado de contenidos, desactivemos todo lo que está relacionado con una lista de sellos, artistas, y canciones individuales. Si bien es un contratiempo menor, ya que las opciones de banda sonora del juego están bien pensadas y nos permiten desactivar con un solo botón gran cantidad de canciones, es de agradecer que al menos nos adviertan de ello para no llevarnos un disgusto.

Con todo lo anterior, todo lo que Pacer ofrece es bueno. Muy bueno. Gráficamente está bien optimizado y no requiere de un equipo extremadamente potente para ponerlo en alta calidad a 1080p y mantener unos 60fps estables. La jugabilidad es perfecta, muy divertida, y desafiante. Requiere que estés centrado para poder calcular bien los giros, que en algunos casos son tan precisos que al mínimo fallo vas a acabar comiendo barrera. Estar atento a la pista para recuperar escudo y municiones, porque los iconos hay que pasarles bien por encima, no solo estar cerca, y evitar que un rival se te los lleve. Aprovechar bien los turbos junto con el propio de la nave para rascar segundos y aumentar tu distancia con el de atrás… Pacer es muy divertido, y sabe bien lo que hace. Sin embargo, hay un pero constante. Hay algo en el juego que te hace disfrutarlo, pero a la vez te cansa rápido. No sabría decir si es el constante deja-vu que el juego produce si conoces bien la saga que le precede espiritualmente, o que aun con las diferencias de desafíos y modos de juego, se llega a hacer más monótono que otros títulos. Me he encontrado disfrutándolo mucho más a ráfagas, en sesiones de juego discontinuas, que intentando echarle horas de forma continuada. De esa manera se me hace bola. Sin embargo, dejando un par de horitas entre sesiones, me lo he pasado estupendamente con él. Es la parte negativa que le encuentro, y puede parecer injusto, porque es algo más subjetivo que otra cosa. Pero es lo que para mí aleja Pacer de la perfección. Una monotonía constante a pesar de sus opciones y su jugabilidad.

Lo monótono, como ya he dicho, puede ser subjetivo, y por eso quiero recalcarlo de esa manera. Porque creo que Pacer aun con ello merece ser jugado y disfrutado. Es un gran juego, y como tal es como hay que verlo. Hay que saber quitarle de encima el sambenito de “ser sucesor espiritual de…” y dejar que se gane su propio nombre.

Si buscas Pacer en Google, te sale esto. Y el que sabe, sabe por qué lo he puesto.

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