Nuestros indies preferidos: Terry Cavanagh

Sólo necesitas tres teclas para jugar

La primera vez que puse la vista encima de un juego de Terry Cavanagh mi cara no reflejó una especial admiración.

“Vaya, otro juego indie con gráficos retro” – pensé

En mi caso eso no representaba un problema, y menos en 2011 cuando todavía no habíamos recibido el auténtico aluvión de este tipo de juegos que irían apareciendo con los años. En esas fechas todavía era un estilo relativamente simpático.

El desarrollo tenía un nombre realmente estrambótico: VVVVVV y venía en uno de los primeros packs de los ya famosos Humble Bundle. En un primer momento ni siquiera llegué a probarlo ya que me interesaban otros juegos, pero un tiempo después, revisando la larga cola de pendientes de Steam (de la que nos hablaba @prunell en este artículo) le di una oportunidad. Sólo necesité unos segundos para entender que esos sencillos controles escondían una jugabilidad divertida y retante… pero eso sólo era el principio. Varias horas después quitaba por fin las manos del teclado asombrado por su profundidad, el exquisito diseño de pantallas, el mapeado y la enorme variedad de situaciones…

Y sólo hacían falta tres teclas.

Terry

Terry Cavanagh nació en 1984 en Dublín, aunque en la actualidad vive en Londres. Estudió matemáticas y trabajó durante un tiempo como analista de riesgos económicos hasta que decidió lanzarse al vacío y dedicar el tiempo a su gran pasión… no es difícil de adivinar.

Ha publicado la mayoría de sus proyectos de forma gratuita y la mayoría se pueden jugar directamente desde su página web.

Terry valora especialmente poder seguir realizando desarrollos independientes, de pequeña escala, que le permiten imprimir su sello personal con gráficos y controles minimalistas, nuevas formas de narrativa y una gran jugabilidad y ambientación. Para él la magia de los desarrollos indies reside en que el jugador sienta el título como algo personal, lleno de matices.

Como autor ha participado en múltiples concursos de juegos, jams de creación como las Ludum Dare y siempre se ha mostrado muy activo en la promoción de la escena de juegos de autor, ayudando a otros creadores a hacer llegar su producto al público.

Estos son algunos de sus mejores juegos.

Don’t look back (2009)

Plataformas: Flash
Precio: Gratuíto
Página web: [Enlace]

Tras un diseño visual enormemente retro, en este plataformas empieza a verse el estilo de jugabilidad en capas tan característico de sus juegos, asombrando lo que se puede llegar a conseguir con unos píxeles enormes, un salto y disparo.

Aunque el juego tiene una duración corta los gráficos, la paleta de colores, la música, los enemigos finales e incluso la forma de afrontar el final del juego le dan ese estilo personal que deja una sensación especial al completarlo.

VVVVVV (2010)

Plataformas: Microsoft Windows, Mac OS, GNU/Linux, Steam, Nintendo 3DS, PlayStation Vita, PlayStation 4, iOS, Android, Ouya, Pandora
Precio: Entre los 2,50€ versiones móviles, 5€ en Steam y los aproximádamente 7€ de la versión de Playstation Store
Web: [Enlace]
Demo jugable: Kongregate: [Enlace] – Steam: [Enlace]

Una nave espacial perdida en una dimensión desconocida, con sus tripulantes dispersos y un héroe solitario con un terrible defecto físico… el pobre Capitán Viridian no puede saltar ni un escalón. ¿Se puede pedir más epicidad?

Seguramente sí, pero difícilmente tan divertida.

Detrás de ese título imposible el juego refina los ingredientes de Don’t look back al máximo: el control es aún más sencillo, el diseño se perfecciona haciendo que pasar cada pantalla sea una pequeña victoria, a veces de habilidad y a veces de ingenio. Con una dificultad muy bien medida y, sobre todo, sorprendiéndonos continuamente con cambios en las mecánicas jugables, no nos permite aburrirnos ni un instante.

La banda sonora, llamada PPPPPP, que fue compuesta por Magnus Pålsson, dota al conjunto de un trepidante sonido chiptune, que casa increíblemente bien con el estilo gráfico haciendo que jugar a VVVVVV se convierta en un subidón de adrenalina ‒y frustración‒ continuo.

Y precisamente en este control de la frustración es donde está su mayor virtud. En VVVVVV podremos morir veinte veces en un obstáculo, pero consigue que tu cabeza siempre diga: “la próxima vez lo conseguiré”.

At a distance (2011)

Plataformas: Microsoft Windows, Mac OS
Precio: Gratuito
Web: [Enlace]

Es su juego ‒o digamos su experiencia‒ más especial, extraña, inquietante y gratificante.

Fue creado específicamente para ser mostrado en una exhibición, aunque posteriormente lo liberó para que cualquiera lo pueda descargar.

At a distance es un juego de puzzles en un entorno 3D ‒heredero gráfico del mítico motor Freescape‒ que se debe jugar siempre en pareja, en dos ordenadores con pantallas situadas una al lado de la otra, permitiendo a ambos jugadores ver la pantalla del compañero y dialogar con él. Cada uno de los jugadores tiene su propia y solitaria visión del mundo, pero lo que hace cada uno afecta al otro, y es imposible avanzar sin un trabajo cooperativo.

At a distance es una experiencia onírica, casi lisérgica, en la que la música y el color nos rodean y, desde luego, nunca nos puede dejar indiferente.

Super Hexagon (2012)

Plataformas: Microsoft Windows, Mac OS, GNU/Linux, Steam, iOS, Android
Precio: 2,50€ en versiones móviles, 3$ en su propia web y 3€ en Steam
Web: [Enlace]

Es una versión súper vitaminada de un desarrollo anterior llamado Hexagon, que ya había publicado de forma gratuita.

En cierta medida Super Hexagon reúne el concepto de juego “hyperdeath” y la música chiptune del VVVVVV, y la ambientación surrealista y colorista de At a distance.

El control no puede ser más sencillo. Se ha pasado de las cuatro teclas de Don’t look back, a las tres de VVVVVV para llegar a las simples dos de Super Hexagon, que nos permiten mover un pequeño triángulo esquivando un mundo geométrico hexagonal que converge sobre nosotros.

Se trata de un juego de habilidad total, que no nos permite un segundo de respiro y en el que es imposible parar de intentar aguantar un segundo más que en la partida anterior. Una vez más la conjunción gráfica, colorista, cinestésica y musical nos imbuye en Super Hexagon de tal forma que nos sentimos parte del juego.

Los niveles más altos de dificultad, que sólo se desbloquean cuando pasamos los anteriores, parecen absolutamente sobrehumanos…

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