Sesame Credit: propaganda de bolsillo

El sistema de crédito chino mide la 'confiabilidad' social de sus usuarios.

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xtra Credits publicó hace dos meses en su canal de Youtube un vídeo explicativo del peligro de la orwelliana aplicación china Sesame Credit, creada por el todopoderoso Alibaba Tencent, dueña además de Riot Games. Aquí existe une pequeña confusión: el holding en cuestión no es Alibaba Tencent, como reza el vídeo, de hecho estas son empresas distintas y competidoras. Pero sí, cada una desarrolló su propio sistema de crédito. En Occidente es frecuente su uso con en el sector financiero con el propósito de  registrar datos del usuario, (principalmente movimientos de capital) y calcular una puntuación sobre su estatus fiduciario que se comparte con el resto de sus contactos, midiendo así su confiabilidad financiera. El motivo del revuelo de estas aplicaciones chinas es que no calculan el valor económico, sino el del individuo como persona. 

Sí, suena raro, pero vamos por partes. Alibaba, que nada tiene que ver con Riot Games, es el pez mórbido entre los peces gordos de la bolsa de Beijing. siendo mayor que Amazon o CocaCola. En el mercado de la tecnología solo le hacen sombra Apple, Microsoft y Google. Su negocio consiste en el llamado ‘business to business’, poniendo en contacto fabricantes (mayoritariamente chinos) y compradores de casi cualquier cosa que pueda ser considerada un producto. Medicamentos para gallinas de corral, máscaras de latex, baños… Cualquier cosa que pueda ser distribuida en cantidades industriales. Quizás es más conocida para el consumidor medio su ramificación, Aliexpress, plataforma de venta online tipo eBay. Todas las compras realizadas con la marca Alibaba pasan por su servicio Alipay, homónimo de Paysafe

Una vez inscrita tu cuenta en su sistema de crédito, se utilizan todas tus transacciones en Alipay, además de los servicios de taxi de Didi Kuadi (empresa vinculada a la corporación) para que así Alibaba te estime una puntuación sobre cuán confiable eres. El juicio que establecen es, por decirlo de alguna manera, subjetivo. La propia empresa todavía no ha hecho públicos los parámetros que utiliza, asegurando que se trata de datos “muy complejos”.  Lo más interesante de esta maravilla del “socialismo de mercado” es que no solo se ‘armoniza’ la forma de consumir, sino cómo consumir. ya que por otro lado Alibaba no niega que valora las marcas y el tipo de productos que consumen sus usuarios. 

“Alguien que juegue a videojuegos durante 10 horas diarias, por ejemplo, sería considerada una persona holgazán. Y alguien que frecuentemente compre pañales sería considerada probablemente un padre, quien en el fondo es más proclive a tener sentido de la responsabilidad”

Tencent es otra simpática corporación china del negocio de la tecnología, quien aprovecha la prohibición que el gobierno mantiene sobre Facebook, Twitter y algunas otras redes sociales, supliéndolas como proxys o sucedáneos. La mayor parte de sus beneficios aún proviene de sus filiales en la industria de los videojuegos, ya que controla el 100% de Riot Games, el 40% de Epic Games y tiene importantes inversiones en Activision Blizzard y otras tantas compañías del videojuego móvil. Su aplicación tiene, según afirmó Daniel Wu, director general de Tencent Credit Bureau Co Ltd, los datos de 500 millones de usuarios, aunque tan solo en su aplicación de mensajería instantánea QQ hay 800 millones registrados. 

La diferencia real entre la aplicación de Tencent y la de Alibaba es su obtención de información. Alibaba la extrae de los registros de compra de sus clientes, Tencent lo hace a través de contenido en redes sociales. Sería un duro golpe para la libertad de expresión en el medio digital del país si no fuera porque no existe, ya que China prohíbe postear opiniones políticas en redes sociales sin permiso, Según China Daily Asia, este sistema tiene en cuenta en su puntuación los hobbies, interacciones con amigos y estilo de vida de sus usuarios. De esta forma, Tencent puntúa positivamente aquellas publicaciones acordes con la hegemonía cultural del país, valorando los comportamientos más socialmente aceptables. 

Estos sistemas que miden el valor humano se han normalizado bastante en el país. Existen ya ventajas para aquellos mejor valorados, desde mayor prominencia en su perfil de Baihe (red china de búsqueda de citas), hasta acceso a facturaciones-relámpago VIP en el Aeropuerto Internacional de Beijing. Pero todo esto es menos que la punta del iceberg. El propio gobierno chino afirmó que estos sistemas de crédito son “proyectos piloto” y concluirán en 2020… Cuando el estado cree su propia Sesame Credit, de uso obligatorio para cada ciudadano. 

Ma Huateng, director ejecutivo de Tencent

Ma Huateng, director ejecutivo de Tencent

En un comunicado oficial, anunciaron con completa naturalidad la puesta en marcha de este proyecto, que si bien no sabemos exactamente aún si juzgará transacciones y posts en redes sociales, sí analizará toda información  fiscal y gubernamental (incluyendo cualquier tipo de antecedente penal), destilado todo en un único ranking en el que se medirá la ‘confiabilidad de cada individuo para incentivar una sociedad más “sincera”. Además, se brindará puntos a todo ciudadano dispuesto a delatar por ‘falta de lealtad’ a algún vecino que destruya la armonía social. Sus defensores ponen en manifiesto el hecho de que mantener un historial de todo el mundo será positivo por razones de seguridad. “Sin un sistema, alguien puede cometer un crimen en un lugar y luego hacer lo mismo en otro sitio”. Argumenta la bloggera Wen Quan en una entrevista para la BBC. 

Edward Bernays decía que la nueva propaganda no solo se ocuparía del individuo o de la mente colectiva, sino también de la anatomía de la sociedad. Concibe al individuo no solo como una célula en el organismo social, sino como una célula organizada en la unidad social (Propaganda, 1928). En este sentido, Sesame Credit se presenta como una herramienta perfecta pues premia al individuo por adaptarse al designio hegemónico, en lugar de simplemente forzarlo con mano de hierro. De hecho, existe un juego móvil desarrollado por Tencent que anima a los usuarios a comparar sus puntuaciones en Sesame Credit con las de sus contactos, alimentando la competitividad por mejorar en el ranking. La alienación social se disfraza así de progreso personal. 

Llevaba mucha razón quien dijo que la información es poder. Quizás el ejemplo de Sesame Credit suene demasiado a una distopía orweliana distante, pero lo cierto es que existe una tendencia general hacia el control de los datos por parte de corporaciones y estados con fines lucrativos y propagandísticos bajo la manida excusa de la seguridad. Por ejemplo, según publicó el periodista Glenn Greenwald, la lista negra de seguimiento a través de redes sociales de la NSA es de 1,2 millones de personas (la población de un país pequeño); Ucrania lleva un seguimiento de geolocalización de los smartphones de todos sus ciudadanos y les envía advertencias si se les identifica cerca de una manifestación. Y según un estudio publicado en Le Figaro, el negocio de la venta de datos privados mueve en el mundo cerca de 100.000 millones de dólares, 

Navegar por internet es como caminar en suelo embarrado. Actos tan rutinarios como abrir un enlace, registrarte en una página o compartir un post en una red social dejan huellas fácilmente rastreables cargadas de información sobre nosotros mismos. No hablo únicamente de datos tangibles como tu IP, correo electrónico o número de cuenta corriente, sino aspectos de tu personalidad, hábitos e inclinaciones políticas. Toda esta información es una mina de oro virtual que países y corporaciones están dispuestos a explotar gustosos. No podemos esperar sin más a que Sesame Credit se convierta en una rareza asiática que nunca se exportará al resto del mundo; la única garantía que tenemos para hacer prevalecer nuestros derechos en la red es la misma que tenemos para todo lo demás: exigirlos, declararlos y defenderlos. 

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