Análisis Devil May Cry V

Un genero en si mismo que no entiende de modas

Molar por molar, ser cool, camperas de cuero, brutalidad, diversión y estilo. En un año en que Capcom está haciendo todo bien (Salvo el incluir el lenguaje español en Phoenix Wright), y tras 10 años de reposo, Dante y Nero, a quienes se le suma el enigmático V, vuelven a la carga en Devil May Cry V (DMC V). Ninja Theory había dejado el listón bastante alto en 2013 con DmC, presentando un juego cargado de acción, humor y una banda de sonido espectacular, lo que llevó a preguntarme si esta quinta parte, que vuelve al canon de la saga, estaría a la altura y he de decir sin lugar a dudas que lo está.

Mi primera experiencia con DMC V fue en 2018 en Brasil Game Show, evento donde tuve la posibilidad de probar anticipadamente la demo. Si he de ser sincero, no había quedado con una muy buena sensación, puesto que sentí el juego demasiado lento, capado y que no se diferenciaba en demasía respecto a la cuarta entrega. A ver, no es que fuera un desastre, pero definitivamente no se percibía una gran mejora. No obstante, luego de escuchar a Michiteru Okabe (Productor del título) hablar con tanta pasión respecto del trabajo que estaban llevando a cabo, una luz esperanzadora se encendió en mí. Lo sé, todos hablan bonito cuando quieren venderte algo, pero encontré sinceras sus palabras.

Estimo que la mayoría de quienes disfrutan de un buen hack´n slash –y en especial los fans de DMC- coincidirán en que lo más importante es el combate. Pues bien, este es indudablemente uno de los mejores aspectos del videojuego en cuestión, ya que no solo ofrece un sistema refinado y con decenas de variantes, sino tres personajes a controlar que se sienten completamente diferentes. Es interesante el hecho de que en una época donde la mayoría de las producciones se vuelcan a mundos abiertos, excesivamente grandes, Capcom ha optado por volver a un tipo de juego más convencional, donde la citada profundidad que presentan las peleas, se entremezclan con niveles lineales y pasilleros.

La historia de DMC V continúa tras los acontecimientos de la cuarta parte. Si bien no es fundamental haber jugado a los anteriores juegos de la saga, es importante conocer el legado de la franquicia para conocer al dedillo quien es quien, cuales son las motivaciones de cada personaje y como ha sido el desarrollo argumental de cada uno de ellos. No obstante, Capcom consciente de que este nuevo episodio podría llegar a gozar de una mayor popularidad, ha tenido el acierto de incluir una especie de prólogo o resumen de todo lo que sucedió en los juegos anteriores. A decir verdad, es un detalle que incluso los más veteranos agradecerán, ya que es una buena forma de refrescar todo lo acontecido hasta este punto.En fin, que todo el asunto comienza con una invasión demoníaca que azota la ciudad y ahí es donde nuestros héroes -Dante, Nero y V- entran en acción para intentar pararle los pies al malo de turno. Como pueden ver, es una premisa bastante básica y funcional que sirve perfectamente a los fines de este juego, porque a fin de cuentas lo que aquí importa es molar y de eso hay mucho. Bueno, tampoco es que la historia sea un desastre o carezca de importancia. En la medida que avancemos todo cobrará sentido y seremos testigos de interesantes revelaciones, las cuales por supuesto no voy a mencionar porque esta es una reseña 100% libre de spoilers. Si algo puedo agregar es que la narrativa se las ingenia para captar el interés del jugador, aunque a decir verdad tampoco es que estemos ante un guión memorable. Cumple con su cometido y ya.

Es notable sí, como algunos personajes han evolucionado y ahora resultan ser interesantes. Un caso concreto es el de Nero, quien se había ganado el odio de muchos usuarios por sentirse metido con calzador en la trama. En esta entrega se le da importancia a su trasfondo, como así también a su personalidad, siendo estos detalles los que enriquecen un argumento que resulta ser simple. También la aparición de viejos conocidos, más la adición de personajes secundarios dan lugar a momentos memorables. La que más me ha gustado ha sido Nico, una muchacha sumamente descarada y desvergonzada, pero también hábil ingeniera y diseñadora de armas, que maneja una furgoneta, cuyas apariciones resultan ser tan geniales a la par que inesperadas, brindando algunos de los mejores momentos del videojuego. No obstante, el plato fuerte está en los protagonistas, pero no tanto en su trasfondo, sino por las notorias diferencias en lo que a gameplay respecta.

Dante, Nero y V son los tres personajes que controlaremos en la campaña principal. Cada uno presenta un estilo de combate, velocidad, combos y armas totalmente diferentes. Nero centra sus habilidades en el de los denominados Devil Breakers, brazos metálicos que proporcionan todo tipo de funciones. Dichas prótesis le otorgan un interesante repertorio de movimientos especiales, tanto ofensivos como defensivos, aunque en un principio solo podemos llevar solamente tres equipadas. También cuenta con su espada Red Queen, la cual puede ser usada para potenciar los combos acelerándose como si fuera una motocicleta, y su revolver Blue Rose, con el que atacar a distancia. La contra de este personaje es que no dispone de un dash para hacer esquivas (lo cual limita las opciones de combate) ni tampoco la posibilidad de intercambiar a gusto los Breakers ya que habrá que destruir el que tengamos equipado para pasar al que sigue en la lista.

Por su parte V, es la más novedosa de las incorporaciones del roster. Este enigmático personaje dispone de tres invocaciones que pelean a su lado: Griffon (una especie de cuervo insolente y mal hablado que ataca a distancia), Shadow (una poderosa pantera especializada en combate cuerpo a cuerpo) y Nightmare (un bestial coloso que podremos convocar cuando se cargue el medidor de combate). Cada una de estas criaturas están vinculadas a uno de los botones del mando y su función es como la espada y la pistola de Nero, con la particularidad de que en este caso no será V el que ataque directamente. Un detalle a tener en cuenta que las criaturas que nos ayudan podrán mermar la salud de los enemigos pero no matarlos en forma definitiva. Para ello, será menester acercarnos y usar el bastón de V para finalizar el trabajo.

Finalmente tenemos a Dante, la leyenda, el cazador de demonios definitivo y la representación física de la palabra Molar. Definitivamente es el personaje más divertido de usar e incluso el más versátil ya que cuenta con cuatro estilos de combate y ocho armas, cuatro cuerpo a cuerpo y cuatro a distancia. En un principio puede resultar abrumador el hecho de tener tantas posibilidades a disposición, puesto que respecto a los otros dos personajes tiene una mayor complejidad. No obstante, será necesario aprender a alternar entre todas estas variantes para sacar provecho a cada una de ellas. Para ser sincero, pocas veces encontré un juego que me hiciera estar constantemente presionando varios botones del mando al mismo tiempo.

Para los veteranos de la saga, los estilos les serán familiares. Swordmaster potencia el uso de la espada Rebellion. Por su parte, Gunslinger es ideal para las armas a distancia, en especial para Ebony & Ivory, las fieles pistolas duales de Dante. Si lo que necesitamos es movilidad, disponemos de Trickster, técnica que nos permitirá realizar veloces esquivas y otros trucos acrobáticos. Finalmente Royal Guard ofrece un mayor poder de defensa, ideal para cuando la barra de vida está en las últimas. En cuanto al arsenal de Dante, dispone de algunas armas que son de lo más original y cool que he visto en un videojuego, destacando especialmente Cavaliere, una moto que se transforma en espadas dobles que se blanden desde el manillar, y Dr. Faust, un sombrero de vaquero cuya obtención da lugar a un momento increíblemente memorable.

La diversidad de movidas que brinda Dante es genial, pero a su vez resulta ligeramente negativa de cara a los otros dos personajes. El tema es que –al menos en mi caso- sentía que cuando pasaba del legendario caza-demonios, a controlar a Nero o V, los notaba extremadamente limitados, y no solo por las variantes, sino también en el control. A ver, Dante vendría a ser como el modo difícil, ya implica que como jugadores debemos aprender a combinar estilos, armas y ejecutar movimientos de ataque en forma precisa. Nero vendría siendo la dificultad normal, debido a que si bien requiere de cierta habilidad para exprimir sus habilidades, no deja de sentirse limitado. Por último V, lo considero el modo fácil, puesto que su estilo de combate resulta ser de corte arcade, donde prima el presionar botones en forma compulsiva por sobre aprender a ejecutar los ataques debidamente.

De cualquier modo, cuando se le toma la mano y el gusto a cada uno de los personajes, resulta divertido, aunque también se hacen evidentes algunos problemillas con el control. Si bien cada uno se juega de forma diferente, la ejecución de los movimientos especiales y de la mayoría de los combos es similar, lo cual no es un inconveniente en sí ya que se hace fácil aprenderlos. No obstante, cuando el juego nos pone al mando de V, pese a que se nos incentiva a movernos constantemente, se manifiesta la imposibilidad de movernos y atacar a la vez. Sucede que si hacemos esto, las bestias que nos acompañan llevaran a cabo ciertas acciones sin que ese sea la intención original. El resultado es que nunca sabemos a ciencia cierta qué es lo que exactamente estamos haciendo, dejando la sensación de que esa movida espectacular que se ve en pantalla, fue mera casualidad.

DMC V es un Hack´n Slash muy tradicional y que pese a presentar un sistema de combate muy pulido no se aparta demasiado de los lineamientos de este tipo de juegos. Esto se nota mucho en la forma en que progresamos a través de los niveles y en su diseño. Capcom ha optado por mantener la fórmula de avanzar por escenarios pasilleros, llegar a un punto donde lo suficientemente amplio donde hacer frente a dos o tres oleadas de enemigos, derrotarlos para seguir adelante y repetir. No obstante, he de decir que cuando se está jugando y a pesar de lo expresado, los niveles se sienten bastante amplios y dan lugar a la exploración.

Por otra parte, la campaña sigue estando dividida por misiones. Se compone de 20 capítulos en los que iremos alternando entre los tres personajes. Hay niveles en que podremos elegir a quien controlar y otros en que veremos a alguno de nuestros compañeros luchando por su cuenta. En dichos escenarios se activará un modo multijugador, donde podremos compartir las citadas secuencias con jugadores que transiten por la zona, aunque tampoco es que aporte demasiado a la experiencia. En mi caso, tan solo unas 12 horas fueron necesarias para finalizar el juego, aunque siempre se puede dedicar algo más de tiempo a explorar, puesto que hay abundantes secretos que descubrir: gemas para mejorar habilidades, guiños a entregas anteriores y misiones secretas en las que se tendrá que eliminar a decenas de enemigos de diversas formas o superar un recorrido con obstáculos en determinado tiempo.

Claro está que el juego tiene sus pegas, pero he de reconocer que nada grave que estropee el conjunto. Uno de los grandes problemas que tienen este tipo de juegos es la cámara. Hay momentos en que se enloquece y nos juega alguna que otra mala pasada en segmentos de plataformas, pero donde más molesta es cuando luchamos contra determinados jefes puesto que la cámara parece enfocarlos a ellos en lugar de nosotros. Esto limita la movilidad y supone una complicación artificial para dichas batallas. Por otra parte, debido al diseño narrativo del juego, donde la historia va hacia adelante y hacia atrás en el tiempo, se hace difícil seguir el hilo conductor de una trama que –en lo personal y salvo por algunos momentos en concreto- pasa inadvertida. Además, a causa de ello, muchas veces nos encontramos visitando los mismos escenarios e incluso peleando contra los mismos jefes, dando una inevitable sensación de reciclaje.

Otra decisión que encuentro bastante cuestionable, a la par que absurda, es incluir la posibilidad de comprar gemas para mejorar las habilidades. A ver, si es cierto que hay mucho que desbloquear y tal, pero durante la aventura se nos otorga lo necesario para poder acceder a cada uno de los movimientos de los personajes sin pagar un centavo. Lo mismo sucede con los trajes especiales, que puedes obtenerlos previo pago de un “DLC”, aunque también puedes conseguirlos si dedicas el tiempo suficiente a superar el juego en su máximo nivel de dificultad. Ver esto me deja con la sensación de que Capcom en un principio había pensado en algo diferente, y tal es así que fue noticia antes del lanzamiento que en DMC V que habría micro-pagos. Es bien sabido que este tipo de prácticas no son bien recibidas por parte de la comunidad, especialmente por una que debe pagar 60 euros o dólares por un producto, así que estimo que la desarrolladora en su “infinita sabiduría” decidió dar marcha atrás. Sin embargo dejaron la opción abierta, por si las dudas.

En fin, dejando de lado estas cuestiones, que para nada entorpecen el disfrute, debo reconocer que a nivel técnico hacía tiempo no me sorprendía tanto con un juego. No es una locura si afirmo que DMC V probablemente tenga uno de los mejores apartados visuales de la presente generación. Tanto el diseño como las animaciones de los personajes son una delicia. Como se mueven y gesticulan, el nivel de detalle casi enfermizo que se ha puesto en este aspecto es alucinante. Ni que decir lo maravillosos que resultan ser los combates, especialmente al hacer uso de ciertas armas, tales como la moto de Dante. Todo el conjunto hizo que me quedara embobado mirando la pantalla, disfrutando del tremendo espectáculo que el juego ofrece. Capcom ha hecho magia con el RE Engine ya que el rendimiento del juego es fantástico y se mueve con muchísima fluidez tanto en PC como en consolas.

Respeto a lo sonoro, que siempre ha sido uno de los puntos fuertes de la saga, esta quinta entrega sigue manteniendo el nivel. La banda de sonido es totalmente cañera, frenética y poderosa, aunque tiene sus matices en momentos específicos. Lo genial es como cada tema se acopla magistralmente a lo que vemos en pantalla, ya sean secuencias de acción o momentos de relax. Las actuaciones de voz son muy buenas y denotan la personalidad única y marcada que tiene cada personaje. Excelente.

Luego de diez años de ausencia, la llegada de DMC V se siente como el regreso del rey que vuelve a reclamar su trono. Es un juego cargado de acción, con un sistema de combate pulido y un apartado tanto gráfico como sonoro de primer nivel. Capcom ha apostado por seguir los lineamientos tradicionales que definieron a la saga, y sobre todo al género, dando como resultado  un juego para no pasar por alto tanto si eres fan de la franquicia, como si recién te inicias en los hack´n slash. Tiene sus pegas, sí como la narrativa, que además de confusa no es especialmente memorable, y algunos problemitas técnicos menores. No obstante es un videojuego totalmente recomendable debido a lo divertido y espectacular que resulta ser. Molar por molar, ser cool y camperas de cuero y estilo, pero definitivamente DMC V es mucho más.

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